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El GRAN NOMBRE del PADRE CELESTIAL

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SOBRE LA PORTADA

   La arqueología continuamente desentierra pruebas positivas del Nombre personal del Creador. Esa es una sección de un comentario de 14 líneas sobre el libro de Habacuc encontrado en Qumrán entre los Rollos de pergamino del Mar Muerto (the Dead Sea Scrolls). Compuesto alrededor de 50 A.E.C., el rollo está escrito principalmente en escritura aramea moderna, la escritura que conocemos como hebreo. Aquí tiene pruebas de que los escribas reverenciaban tanto el Nombre del Creador que cuando se encontraban con él, lo escribían en el más antiguo estilo paleo-hebreo. Usted puede ver el Nombre de cuatro letras (Tetragrámaton) en el medio de la quinta línea desde arriba. Ellos estaban citando de Habacuc 2:13-14.

RECONOCIMIENTO

   Damos muchas gracias a DeWitt Smith por su contribución literaria que suministró la base para este librito.

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El GRAN NOMBRE del PADRE CELESTIAL

   ¿Qué pensaría usted de un hombre que nunca mencionara el nombre de su esposa durante su vida matrimonial, pero sólo se refiere a ella como “esposa”? Suponga que un doctor nuevo llegue al pueblo y un amigo de usted lo presenta como “Sr. Doctor” ¿Le diría eso a usted más sobre él de lo que usted ya sabía?

   Mientras que títulos a veces nos dicen la ocupación, profesión o vocación de una persona, no identifican al individuo de todos los demás individuos que pueden estar en la misma profesión u ocupación. Seguramente usted puede ver que sería impropio referirse a un hombre o mujer por toda la vida simplemente por un título. ¿Cómo puede usted identificar los trabajos de un gran compositor o cualquier gran artista si usted sólo se refiere a ellos como los del “Sr. Compositor” o “Sr. Artista”? Los títulos correctos pueden ser de ayuda, pero sólo el nombre correcto puede identificar a un individuo específico.

   Si usted pasara por la vida sin nunca identificar a sus amistades por sus nombres, sino sólo por títulos, surgiría una pregunta en las mentes de sus amigos y de otros en cuanto a por qué usted se negó a usar sus nombres apropiados. La lógica y necesidad de identificar a individuos por sus nombres apropiados es obvio, pero la paradoja de esta total situación es que la mayoría de personas nunca se detienen a darse cuenta que el ser Único que ellos adoran como “Dios Todopoderoso” tiene un Nombre personal por el cual Él quiere que Su pueblo lo identifique para distinguirlo de todos los otros “poderosos.”

   Esas personas que no entienden la importancia de Su Nombre argumentan, “Oh, Él y yo sabemos a quien yo me refiero. ¿Qué diferencia hace cómo yo lo llame a Él?”

   ¿Qué si usted escribe un cheque pagadero a “El Señor” o simplemente “Señor” o “Niño”? Ciertamente eso no identificaría a la persona que usted quería que recibiera el cheque. Si se perdiese, cualquiera podría convertirlo en efectivo, porque puede ser aplicado a cualquier número de personas. Seguramente en ese caso usted no argumentaría que eso “no hace diferencia, yo sé a quién tengo en mente.” Usted tendría mucho cuidado qué nombre está escrito en ese cheque. Cuanto más importante es usar el Nombre correcto (y no un mero titulo) del Ser Único que creó este universo, incluyéndolo a usted.

   Había muchos en el antiguo Israel que identificaron al “Todopoderoso”—el Uno que proveyó todas sus necesidades y que le dio lluvia y sol en la época debida—pero ellos lo hicieron exaltando un anterior nombre o título que significaba “Señor” como substituto por el verdadero Nombre del Todopoderoso. Esto era desagradable para el Todopoderoso como lo indica el siguiente texto: “¿Hasta cuándo seguirán dándole valor de profecía a las mentiras y delirios de su mente? Con los sueños que se cuentan unos a otros pretenden hacer que mi pueblo se olvide de Mi Nombre, como sus antepasados se olvidaron de Mi Nombre por el de Baal,” (Jer. 23:26-27).

   Si el Todopoderoso estaba desagradado con el uso del título “Baal,” el cual Su pueblo estaba substituyendo por Su Nombre, ¿Por qué no habría de estar igualmente desagradado con el equivalente español “Señor” el cual muchas personas están substituyendo hoy por Su Nombre? Lo mismo es cierto del título “Dios. El titulo ‘Dios’ originalmente era una palabra teutónica usada en adoraciones de ídolos por tribus teutónicas paganas (véase “God (Dios),” en el diccionario, Inglés de Oxford). En su conversión a la cristiandad, ellos aplicaron el mismo título substituyendo el verdadero Nombre del Todopoderoso en su nueva adoración.

   Hoy lo nombres-títulos de “Dios” y “Señor” se supone que son apropiados para identificar al Ser Supremo. De cualquier modo, la Biblia indica algo diferente. La Escritura declara que nuestro Hacedor y Creador es “celoso por (su) santo Nombre,” (Ezequiel 39:25; Éxodo 32:13). Esto significa que Él desea que nosotros usemos Su Nombre con respecto a sí para identificarlo a Él de todas las otras deidades.

   El nombre-título Baal formalmente se usaba en referencia a un señor o amo de una casa o uno que ejercía autoridad. Cuando se usaba en ese sentido se consideraba apropiado aun cuando se aplicaba al Todopoderoso. Pero cuando este nombre-título llegó a ser un substituto exclusivo para el Sagrado Nombre del Todopoderoso, y entonces llegó a ser asociado con la adoración religiosa pagana, el título llegó a ser detestable para el Todopoderoso. La misma práctica abominable en el antiguo Israel de substituir títulos para el verdadero Nombre del Todopoderoso se practica hoy en la cristiandad. El mundo Cristiano ha olvidado Su Nombre por el título general “Dios” y “Señor.”

   A pesar de que Su Santo Nombre se usa aproximadamente 7,000 veces en las Antiguas Escrituras, raramente usted lo escucha mencionado la cristiandad del día moderno. La substitución ha sido casi completa. La mayor culpa para esto cae en los escribas judíos que se esforzaron para mantener escondido del mundo gentil el Nombre que ellos consideraban muy sagrado. Adicionalmente, los traductores no vieron la importancia de traducir el Nombre.

Señor Pagano
   Está llegando el tiempo cuando Yahweh dice que “quitará de su boca los nombres de los Baalim, y ya no serán recordados por sus nombres.” Baalim es el plural para Baal (Bel), una deidad Cananea. Baal es lo mismo que el título “Señor,” de acuerdo a la nota de la Companion Bible sobre Oseas 2;16. A la izquierda está una estatus del Baal pagano.

 

¿Entonces, Cual Es Su Nombre?

   ¿Cuál es el Nombre apropiado del Todopoderoso? “Baal o su equivalente en español “Señor” no es Su Nombre. Tampoco lo es el título. “Dios” que los paganos usaron en su adoración. Hasta Satanás es llamado un dios en la Biblia, “el dios de este mundo” (2 Corintios 4:4). Hay “muchos dioses y muchos señores,” como declara el Apóstol Pablo en 1 Corintios 8:5. Usar nombres-títulos no identifica al Ser Único que usted adora. Usar letras mayúsculas tampoco ayuda. No es suficiente argumentar que son sus intenciones las que importan, cuando nuestro Todopoderoso a declarado miles de veces en el Antiguo Testamento cual es Su Nombre específico —e insiste repetidamente que Él tiene la intención de que nosotros lo usemos.

   En la mayoría de las traducciones de la Biblia usted no encontrará Su santo Nombre porque los traductores han substituido los títulos Dios y Señor por Su santo Nombre. Pero usted lo puede restaurar cuando lea la Escritura. En muchas ediciones King James de la Biblia, dondequiera que usted vea las palabras “Señor” o “Señor Dios” en letras mayúsculas en el Antiguo Testamento, el texto hebreo Masorético tiene los caracteres hebreos . . Estas cuatro letras hebreas, cuando se transliteran en español se escriben “YHWH” (Transliterar significa pasar una palabra de un idioma a otro, sonido por sonido.) Las cuatro letras son casi siempre llamadas el Tetragrámaton.

   El alfabeto Hebreo consiste de 22 consonantes y ningunas vocales, excepto que algunas de estas consonantes representan también sonidos vocales. Pues resulta que las tres letras Hebreas —la Yod (Y), la He (H), y la Waw (W) que componen el sagrado Nombre— se conocen como letras vocales. Cuando los sonidos vocálicos de estas letras se incluyen con las cuatro consonantes que componen el Santo Nombre, tenemos la transliteración en español e inglés “YaHWeH.”

   Casi todo diccionario moderno o enciclopedia enseña que Yahweh es la traducción correcta en español e inglés del Tetragrámaton. En la versión Reina-Valera y en escrituras antiguas usted lo encontrará como “Jehovah.” Pero esta palabra es incorrecta, y casi todas las autoridades de día moderno así se lo informarán.

   Las vocales que se usaron para inventar la palara “Jehovah” fueron tomadas del hebreo “Adonay.” No hay tal palabra como “Jehovah” en las Escrituras Hebreas. Eso es una invención del siglo 14 por la Iglesia Católica Romana y aceptada tradicionalmente por los protestantes hasta tiempos modernos cuando se descubrió que ésta no era la transliteración correcta del Sagrado Nombre. Ahora que sabemos que “Jehovah” no es correcto, debemos. sólo por causa de la exactitud, abstenernos de usarlo.

Los Judíos Preservaron el Sagrado Nombre
en las Antiguas Escrituras

   Si alguien debe saber la verdad sobre el Nombre del Ser Único que ellos adoran son los eruditos judíos.. A los escribas Judíos se les confió la preservación de las Escrituras, Romanos 3:1-2. La mejor autoridad en estos días, la Enciclopedia Judaica, tiene lo siguiente que decir sobre el Sagrado Nombre, y por qué el nombre hibrido “Jehovah” vino a la existencia. Lo siguiente es del Volumen 7, página 680, bajo el encabezamiento “YHWH.”

  “El nombre personal del (Todopoderoso) de Israel es escrito en la Biblia Hebrea con las cuatro consonantes YHWH y se conoce como el Tetragrámaton.” Por lo menos hasta la destrucción del primer Templo en 586 A.E.C. este nombre era pronunciado regularmente con sus vocales apropiadas, como queda claro por las Cartas de Lakhish, escritas poco antes de esa fecha. Pero por lo menos por el tercer siglo A.E.C., ya se evitaba la pronunciación del nombre YHWH, y Adonay ‘el Señor’ fue substituido por él, como se prueba por el uso de la palabra griega Kyrios, ‘Señor,’ por YHWH en la Septuaginta, la traducción de las Escrituras Hebreas que preparada por judíos de habla griega en ese siglo.

   “Donde la forma combinada ‘Adonay YHWH ocurre en la Biblia, esto se leía como ‘Adonay Elohim, ‘Señor Dios.’ En la temprana Edad Media, cuando al texto consonántico de la Biblia se le añadieron puntos vocálicos para facilitar su correcta lectura tradicional, los puntos vocálicos para ‘Adonay con una variación —una sheva con la primera Yod de YHWH en vez de la hataf-pataj debajo de la álef de ‘Adonay— fueron usados para YHWH, produciendo de esta manera la forma YeHoWaH. Cuando eruditos cristianos de Europa comenzaron a estudiar Hebreo, ellos no entendieron lo que significaba esto en verdad, e introdujeron el nombre híbrido ‘Jehovah.’ A fin de evitar pronunciar hasta el sagrado nombre ‘Adonay por YHWH, se introdujo después la costumbre de simplemente decir en hebreo ha-shem (o Arameo Shema; [el Nombre]) hasta en una expresión como ‘Bendito el que viene en el nombre de YHWH’ (Salmos 118:26). El evitar la pronunciación del nombre YHWH se atribuye generalmente a un sentido de reverencia. Más precisamente, eso fue el resultado de un mal entendimiento del Tercer Mandamiento (Éxodo 20:7; Deuteronomio 5:11) como si significara “No pronunciarás el nombre de YHWH en vano,” mientras que en realidad significa, “No jurarás falsamente por el nombre de YHWH,” (J.P.S.)

   “La verdadera pronunciación del nombre YHWH nunca se perdió. Varios antiguos escritores griegos de la iglesia cristiana testifican que el nombre se pronunciaba ‘Yahweh.’ Esto está confirmado a lo menos por la vocal de la primera silaba del nombre, por la forma corta Yah, que se usa a veces en poesía (e.g., Éxodo 15:2) y el –Yahu’ o –Yah que sirve como la silaba final en los muchos nombres hebreos.”

   Como declaramos previamente, si alguna persona debería saber el santo Nombre del Elohim de Israel son los sacerdotes y escribas judíos. Ellos dicen que el Nombre nunca se perdió y que debe ser pronunciado en español e inglés como Yah-weh. La última letra h es silenciosa, y la letra e se pronuncia como en la palabra “ellos.”

   Note en la cita de arriba que la Enciclopedia Judaica declara que la “forma corta” del sagrado Nombre del Creador es “Yah.” Este hecho está verificado hasta en la Versión Reina Valera. Este Nombre abreviado de “Yahweh” es “Yah,” pero lo escribieron “Jah” en el Salmo 68:4. Los hebreos no tenían “J” en su alfabeto y tampoco los ingleses hasta 1565. Cualquiera que haya leído literatura medieval escrita previamente a este tiempo sabe que lo que ahora es una “J” era entonces una “Y.” La “Y” y la “J” tienen prácticamente el mismo valor consonántico [pero en inglés suena más fuerte].

   Hay algunas versiones de la Biblia en donde los traductores han restaurado el Nombre Sagrado en el Antiguo Testamento, transliterándolo correctamente en inglés. Usted encontrará el Nombre sagrado restaurado en Rotherham’s Emphasized Bible, la Biblia de Jerusalén católica, y la Anchor Bible. De cualquier modo, esta corrección ha sido hecha solamente en el Antiguo Testamento. No hay una buena razón para que esta misma práctica de restaurar el sagrado Nombre en el Antiguo Testamento no se pueda haber seguido en el Nuevo Testamento. Ni siquiera se hace donde los escritores del Nuevo Testamento citaron de los pasajes del Antiguo Testamento que incluyen el Sagrado Nombre.

   Sus pocas ganas de hacerlo así se debió en parte a sus deseos de seguir el uso popular y tradicional del griego “Theós” (Dios) y “Kurios” (Señor) que ellos encontraron en antiguos manuscritos griegos. Muchos estaban también trabajando bajo la creencia de que el Nuevo Testamento original fue escrito en griego. Esto nunca a sido probado. Las escrituras originales del Nuevo Testamento nunca han sido halladas. Los libros del Nuevo Testamento que tenemos son traducciones de copias de copias de copias. La mayoría de los eruditos modernos de hoy están de acuerdo en que por la evidencia textual los libros de Mateo, Hebreos, y Apocalipsis fueron escritos originalmente en hebreo. Solo los numerosos hebraísmos en el idioma del Nuevo Testamento dan fuerte afirmación de su escritura original Hebrea. Hay una posibilidad de que el Libro de Lucas y algunos de los escritos de Pablo pueden haber sido escritos originalmente en griego, pero no hay pruebas de que esto es así. Lucas y Pablo eran los únicos autores del Nuevo Testamento capaces de escribir en griego.

   Para efectos del argumento, asumamos que el Nuevo Testamento completo fue escrito en griego Eso no prueba que el Sagrado Nombre fuera traducido al Griego, y es inconcebible que los escritores judíos del Nuevo Testamento hubieran substituido el titulo griego “Theós” y “Kurios” por el Nombre Yahweh.

La antigua “Septuaginta” (traducción griega del Antiguo Testamento) incluía el Nombre del Creador

   La substitución de los títulos “Señor” y “Dios” por el Santo Nombre se realizó gradualmente después del primer siglo. Las copias más antiguas de la “Septuaginta” (traducción griega del Antiguo Testamento) muestra que el Sagrado Nombre se retuvo en letra cursiva de Paleo-Hebreo, y fue a veces escrito en letras de oro. Hasta copias de la Hexapla de Orígenes (un padre de iglesia del tercer siglo) muestra el Tetragrámaton escrito en letra cursiva de Arameo cuadrado, a pesar de que el resto del texto está escrito en griego (Véase la explicación de la portada de lo mismo hecho por escribas hebreos).

   George Howard, profesor asociado de religión y hebreo en la Universidad de Georgia, es el autor de varios libros sobre antigua teología cristiana. En la publicación de la Biblical Archaelogy Review en Marzo 1978, (vol. IV, No. 1, pp. 13-14) él escribe sobre la preservación del Nombre Yahweh en antiguas traducciones griegas.

   “En 1944, E. G. Waddell descubrió los restos de un rollo de papiro egipcio (Papiro Fuad 266) fechando en el primero o segundo siglo A.E.C. que incluía parte de la “Septuaginta” (traducción griega del Antiguo Testamento). En ningún momento, en modo alguno, se tradujo YHWH como kyrios. En cambio, el mismo Tetragrámaton –en letras arameas cuadradas– se escribió en el texto griego. Esto es un uso paralelo de lo que hacían los pactantes de Qumrán con la letra cursiva en paleo-hebreo para el Nombre Divino en un documento que de otra manera estaba escrito en letra cursiva aramea cuadrada.

   “El rollo de papiro Fuad es el más antiguo ejemplo que hemos examinado, fechado en el primero o segundo siglo A.E.C. Aquí tenemos por primera vez evidencia clara de que en los tiempos pre-cristianos la “Septuaginta” (traducción griega del Antiguo Testamento), por lo menos a veces, no traducían el nombre divino con la palabra griega Kyrios como se había pensado; sino que preservaba la misma palabra hebrea YHWH.

   “Nosotros ahora podemos decir casi con certeza que era una práctica judía antes, durante, y después del periodo del Nuevo Testamento escribir el divino nombre en letra cursiva paleo-hebrea o aramea cuadrada o en traducción directamente en el texto griego de Escritura. Esto presenta una notable comparación con las copias cristianas de la “Septuaginta” (traducción griega del Antiguo Testamento) y las citas de él en el Nuevo Testamento que traducen el Tetragrámaton como Kyrios o Theós.

  “El nombre divino YHWH era y es la palabra más sagrada en el idioma hebreo. Así que es poco probable que judíos de cualquier tipo lo hubieran eliminado de sus Biblias. Además, ahora sabemos de descubrimientos en Egipto y el desierto de Judea que los judíos escribían el Tetragrámaton en hebreo hasta en sus textos griegos. Con toda probabilidad los judíos cristianos sentían de igual forma sobre el divino nombre y continuaron preservándolo en hebreo en sus Biblias. Un famoso pasaje rabínico (Talmud, Shabbat 13:5) discute el problema del destruir textos heréticos (muy probablemente incluyendo libros de judíos cristianos). El problema surgió para el escritor rabínico porque los textos heréticos contenían el nombre divino, y su destrucción en general incluiría la destrucción del nombre divino. Más adelante esto sugiere que los judíos cristianos no tradujeron el nombre divino al griego.

   “Primero, en cuanto al Antiguo Testamento: Escribas judíos preservaron el Tetragrámaton en sus copias de la “Septuaginta” (traducción griega del Antiguo Testamento) tanto antes como después del periodo del Nuevo Testamento. Con toda probabilidad los judíos cristianos escribían también el Tetragrámaton en hebreo. Hacia el final del primer siglo cristiano, cuando la iglesia llegó a ser predominantemente gentil, el motivo para retener el nombre hebreo Yahweh se perdió y las palabras kyrios y theós fueron substituidas por él en copias cristianas de la “Septuaginta” del Antiguo Testamento. Tanto kyrios como theós fueron escritos en forma abreviada en un consciente esfuerzo por preservar la naturaleza sagrada del nombre divino. Pronto el sentido original de las contracciones se perdió y se añadieron muchas otras palabras contraídas.

   “Probablemente se desarrolló un patrón similar con respecto al Nuevo Testamento. Cuando la “Septuaginta” (traducción griega del Antiguo Testamento) que la iglesia del Nuevo Testamento usaba y citaba contenía la forma hebrea del nombre divino, los escritores del Nuevo Testamento sin duda incluyeron el Tetragrámaton en sus citas. Pero cuando eliminaron la forma hebrea para el nombre divino a favor de los substitutos griegos en la “Septuaginta” (traducción griega del Antiguo Testamento), también fue eliminada de las citas del Nuevo Testamento de la “Septuaginta”).

   “Así que hacia el final del primer siglo cristiano, el uso de los substitutos (kyrios y theós) y sus contracciones tuvieron que haberse multiplicado para el Tetragrámaton hebreo en ambos Testamentos. Antes que nada el nombre divino se perdió para la iglesia gentil, excepto en la medida en que se reflejaba en los contraídos substitutos, como han registrado los eruditos.”

   ¿Le a dado usted algún pensamiento cuando lee la Biblia de cuántas veces se usa la palabra “nombre’ en referencia a la Familia Celestial? El Nombre Yahweh se usa aproximadamente 7,000 veces en el Antiguo Testamento, y algunas 100 veces debería de haber aparecido en el Nuevo Testamento. Los escribas hebreos grabaron el Nombre en el Antiguo Testamento, pero en las 100 veces que debería de haber aparecido en el Nuevo Testamento no encontramos ninguna indicación de él. Está ausente hasta en aquellos casos donde el Sagrado Nombre fue citado directamente del Antiguo Testamento. Pero como señala George Howard, la investigación demuestra que los de la Asamblea Apostólica del primer siglo sí escribieron el Nombre “hasta en sus textos griegos.”

Copiando las Escrituras

Escribas Meticulosos Reverencian el Sagrado Nombre


-De The Bible Almanac, pp. 67-68

“Cuando los escritores del Antiguo Testamento terminaron sus rollos, no había maquinas de copiar o prensas para duplicar sus escrituras para el público. Ellos dependían de los escribas, hombres que pacientemente copiaban las Escrituras a mano cuando se necesitaban copias adicionales y cuando los rollos originales llegaban a estar muy gastados para el uso. Los escribas intentaron hacer copias exactas de las copias. Aun así, no siempre evitaban errores mecánicos al copiar en algunos puntos. ¡Cualquier persona que haya copiado alguna vez podrá simpatizar con eso!

   Por el tiempo que Yahshua nació, el más reciente libro del Antiguo Testamento (Malaquías) había sido copiado y re-copiado vez tras vez durante una duración de más de 400 años. Los libros que Moisés escribió habían sido copiados de esta manera por más de 1400 años. Aun durante aquel tiempo los escribas protegieron el texto del Antiguo Testamento muy bien. Se ha computado que, en promedio, ellos equivocadamente copiaron una de cada 1,580 letras; y usualmente corrigieron esos errores cuando hicieron copias nuevas.

   Antes de comenzar su trabajo cada día, el escriba probaba su pluma de caña mojándola en tinta y escribiendo el nombre Amalec, y luego lo tachaba (cf. Deut. 25:19). Entonces decía, ‘Yo estoy escribiendo la Torah en el nombre de su santidad y el nombre de Yahweh en su santidad.’ El escriba leía una oración en el manuscrito que estaba copiando, lo repetía en voz alta, y entonces la escribía. Cada vez que llegaba al nombre Yahweh, decía, ‘Yo estoy escribiendo el nombre por lo sagrado de su nombre.’ Si cometía un error, tenía que destruir la página completa de papiro o de pergamino que estaba usando.”

   Los Judíos consideraban el sagrado Nombre ( - YHWH) como la palabra más sagrada en la Biblia, y es impensable que autores del Nuevo Testamento inspirados por el Espíritu Santo lo hubieran excluido de sus  escrituras originales. Especialmente esto habría sido así en aquellos casos donde se hacían citas directas del Antiguo Testamento. Examinemos sólo unas cuantas de muchas de tales citas presentada en el Nuevo Testamento. Mateo 4:4 la traducción Reina Valera dice: “Pero él respondió y dijo, ‘Está escrito, no solo de pan vivirá el hombre, sino de cada palabra que procede de la boca de Dios’”

   Nuestro Salvador citó Deuteronomio 8:3 en este pasaje. ¿En realidad usted piensa que nuestro Salvador dijo “Dios” cuando citó este verso del Antiguo Testamento? En Deuteronomio 8:3 en la traducción King James usted encontrará la palabra española “Señor” en letras mayúsculas. Dondequiera que “Señor” aparece en letras mayúsculas en el Antiguo Testamento, aparecen las letras hebreas (YHWH--Yahweh), que es Su sagrado Nombre. Si usted tiene la Emphasized Bible o la Biblia de Jerusalén, usted lo encontrara transliterado “YAHWEH” en sus traducciones. Como Mateo 4:4 es una cita directa de Deuteronomio 8:3, el Nombre Yahweh debería de haber aparecido también en el Nuevo Testamento. Escojamos otro texto exactamente como está escrito en la Reina Valera: “Así se cumplió la Escritura que dice: Le creyó Abraham a Dios, y esto se le tomó en cuenta como justicia y fue llamado amigo de Dios,” (Santiago 2:23). Santiago está citando aquí de Génesis 15:6 en el Antiguo Testamento. De nuevo, usted encontrará en la King James el titulo “Señor” en letras mayúsculas, lo cual indica que se ha hecho una substitución por el original Nombre sagrado “Yahweh.”

   Encontramos también que los traductores substituyeron los títulos españoles “Dios” y “Señor” donde el se encuentra el Sagrado Nombre en el texto Hebreo en citas similares, tales como: Deut. 6:13 en Mat. 4:10; Sal. 118:23 en Mat. 21:42; Deut. 6:5 en Mat. 22:37; Sal. 110:1 en Mateo 22:44; Isa. 61:1-2 en Lucas 4:19, y en Isa. 54:13 en Juan 6:45.

   Romanos 10:13 literalmente dice: “Porque todo el que invoque el nombre del Señor será salvo.” Esta cita es de Joel 2:32. Aquí una vez más cuando examinamos la traducción King James en el Antiguo Testamento encontramos la palabra “Señor” en letras mayúsculas. Los traductores no debieron de haber substituido un título donde aparece el Sagrado Nombre en el texto Hebreo del Antiguo Testamento, ni en el Nuevo Testamento donde los escritores del Nuevo Testamento habían citado del Antiguo Testamento. Lo siguiente es la manera que Joel 2:32 debe leer, y el cual es traducido por Rotherham’s Emphasized Bible: “Y así sucederá que quienquiera invoque el nombre de Yahweh será liberado.”

El Nombre del Salvador Contiene La Promesa de Salvación

   El Apóstol Pablo fue llamado como misionero al mundo gentil para proclamar el Sagrado Nombre de Yahweh. Note la lectura del verso 14 de Romanos 10:  “Ahora bien, ¿Cómo invocarán a aquel [Yahweh-Yahshua] en quien no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel [Yahweh-Yahshua] de quien no han oído? ¿Y cómo oirán si no hay quien les predique [quien use el Sagrado Nombre]?”

Al Apóstol Pablo, como también a todos los otros discípulos, se le ordenó predicar a todas las naciones arrepentimiento y salvación en Su Santo Nombre (Marcos 16:15; Lucas 24:47). Cuando el Apóstol Pedro fue cuestionado por los sacerdotes “en nombre de quién” él había sanado al hombre invalido, él contestó: “Sepan, pues, todos ustedes y todo el pueblo de Israel que este hombre está aquí delante de ustedes, sano gracias al NOMBRE de YAHSHUA el Mesías de Nazaret, crucificado por ustedes pero resucitado por Yahweh. Yahshua es “la Piedra que desecharon ustedes los constructores, y que ha llegado a ser la piedra angular.” “De hecho, en ningún otro [Nombre] hay salvación, porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres mediante el cual podamos ser salvos,” (Hechos 4:10-12).

   Si la gente nunca escucha Su Nombre porque nunca les es predicado, entonces de acuerdo a esta Escritura ¿Cómo pueden ellos ser salvos y eternamente sellados por ese Nombre? Algunos dicen que no es el Nombre lo que es importante, que un Nombre no salva, sino que es la “persona” quien salva. Esto es un intento de razonamiento para acallar la conciencia de aquellos que rehúsan usar el Nombre que el ángel Gabriel les dijo a José (Yosef) y a María (Miriam) que le pusieran a Él. Este intento de disectar Su Nombre de Su Persona no puede hacerse. Su Nombre identifica a Su Persona, y uno representa al otro. Su Nombre está relacionado con la naturaleza fundamental de Su propio ser porque Su Nombre tiene significado. El texto antes citado declara que hay poder de salvación en ese Nombre, lo cual probaremos ahora.

¿Un Judío con un Nombre latíno-griego?

   Usted notará que nosotros usamos el nombre hebreo dado a nuestro Salvador en el texto antes citado, el mismo nombre que el ángel Gabriel le dijo a José que le diera. El Ángel le dijo a José; “Dará [Miriam] a luz un Hijo, y le pondrás por Nombre [no el nombre latino-griego “Jesús” que usted encuentra en su Biblia, sino] Yahshua, porque Él salvará a Su pueblo de sus pecados,” (Mateo 1:21).

   Nuestro Salvador nació de la tribu de Judá. Él era judío, y le fue dado un nombre hebreo, no un nombre griego, latino o español. Su nombre debe sonar del mismo por todo el mundo no importa el idioma hablado. El no hacerlo así es corromperlo, y el corromperlo es una violación del tercer mandamiento: “No tomarás el Nombre de Yahweh tu Elohim en vano [para profanarlo]. Yo Yahweh no tendré por inocente a quien se atreva a tomar mi Nombre en vano,” (Ex. 20:7).

   Hay muchas maneras de tomar Su Nombre en vano (lo cual significa falsificarlo en hebreo) pero la manera en que más se hace hoy, aunque en la mayoría de casos por ignorancia, es por el uso de una forma corrupta. Si usted le quita el nombre del autor a los libros que él a escrito y los reimprime con otro nombre en ellos usted estaría falsificando sus obras. Lo mismo es cierto cuando usted substituye el Nombre Yahweh con otro. Todo lo que un creyente en Yahshua hace en obediencia a Él debe ser hecho en el Nombre que el ángel le dio a Él, y “en honor A SU NOMBRE,” (Romanos 1:5).

   El nombre Jesús es una traducción griega latinizada de Joshua (una corrupción del hebreo Yahshua). Joshua después tomo la forma Jeshua, lo cual explica la e en Jesús. El “us” final fue añadido para indicar nominativo masculino. (Solicite el folleto, La J. Perdida, que detalla esta transformación.) El Salvador nunca fue llamado Jesús en Su vida. En realidad, el nombre Jesús no existió hasta alrededor de 500 años atrás, como señalan los eruditos.

   Este mismo tema en cuanto al Nombre de quién nosotros adoramos es lo que traerá tribulación a los elegidos de Yahshua. La Escritura declara: “Entonces los entregaran a ustedes para que los persigan y los maten, y los odiarán todas las naciones por CAUSA DE MI NOMBRE” (Mateo 24:9). Una versión lee “a cuenta de mi nombre,” O. H. Rieu en su traducción del libro de los Hechos lo pone aun más claro “Ustedes serán odiados por el mundo pagano porque ustedes USAN MI NOMBRE…”

   Al Apóstol Juan se le mostró en una visión los eventos de los últimos días. Él declara que lo que servirá para distinguir a los adoradores falsos de los adoradores verdaderos de Yahweh será una “marca” (sello) o el nombre de la Bestia, como en oposición a la marca o sello del Nombre del Padre como vemos en Apocalipsis 13: “Se le permitió infundir vida a la imagen de la primera bestia…. De modo que nadie pudiera comprar ni vender, a menos que llevara la marca, que es el nombre de la bestia o el número de ese nombre…. (v. 15, 17) Luego mire, y apareció el Cordero. Estaba de pie sobre el monte Sion, en compañía de ciento cuarenta y cuatro mil personas que llevaban escrito en la frente el Nombre del Cordero y de Su Padre,” (14:1; véase también Apocalipsis 7:3-4).

   La Escritura dice que nuestro Salvador vino en el Nombre de su Padre. Él guardó a Sus discípulos en ese Nombre. Pero “Jesucristo” no es el Nombre del Padre. Nuestro Salvador afirmó claramente: “Yo he venido en el Nombre de mi padre,” Juan 5:43. Si El vino en el Nombre de su Padre su Nombre sería Yahoshua, que significa “Yahweh salva” o la forma acortada Yahshua, que significa “Yah salva.” Los judíos no lo recibieron a Él en ese Nombre porque ellos lo consideraban blasfemo que él lo usara por ser muy santo.

¿Es realmente importante usar el Gran Nombre del
Padre Celestial?  Haga clic en la página 2 para aprender más.

 

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